La ablación sigue siendo a día de hoy una práctica que vienen sufriendo más de 130 millones de mujeres en el todo mundo. Coincidiendo con el Día Mundial contra la Mutilación Genital Femenina que se celebra el 6 de febrero, hemos hablado con la activista ghanesa Efua Dorkendo.
Ha sido invitada a Madrid por la ONG Mundo Cooperante para denunciar esta trágica situación. Es autora de diferentes obras y recorre el mundo intentando dar a conocer las causas, efectos y maneras de erradicar la ablación. Además, promueve campañas sobre las buenas medidas sanitarias para la reproducción en África y la relación de las madres africanas con sus hijos.
Con ella hemos tenido la oportunidad de hablar para que nos explique su visión de esta práctica:
Eres conocida por difundir las causas de la mutilación genital femenina, así como por dar a conocer las maneras de erradicarla. ¿Nos podrías dibujar un panorama general?
La mutilación genital femenina (por sus siglas, MGF) comprende todas las formas de amputación total o parcial de los órganos genitales femeninos externos, bien por razones culturales o por cualquier otra razón no terapéutica. En culturas donde la MGF es aceptada, normalmente se practica con instrumentos rudimentarios y sin anestesia y se realiza mayoritariamente a menores. La edad en que se lleva a cabo varía de una comunidad a otra. Se realiza en niñas de unos pocos días y también en niñas de 6 a 10 años, en adolescentes e incluso en la edad adulta.
Es la forma de controlar la sexualidad de la mujer en las sociedades donde se practica: se frena su deseo sexual y se garantiza así la castidad antes del matrimonio y la fidelidad durante el mismo. Otras razones son mantener la herencia cultural, por motivos de higiene, por el reconocimiento social de la niña como mujer, o para reforzar la fertilidad y la supervivencia infantil (algunas sociedades creen que si el bebé toca con su cabeza el clítoris de la madre al nacer puede morir).
Existe la creencia generalizada de que la ablación o MGF sólo es practicada por comunidades musulmanas o hinduistas
La MGF es realizada por musulmanes, cristianos, animistas, no creyentes y en distintas comunidades. Sin embargo, las mujeres musulmanas la llevan a cabo con la firme creencia de que es una obligación de su religión. No obstante, la práctica es anterior al Islam y la mayor parte de los musulmanes no la practican. La mayoría de las jóvenes y mujeres que han sufrido la MGF viven en 28 paises de Africa y algunas partes de Oriente Medio.
Hace cinco años, saltó a la luz que la práctica de la MGF también se aplicaba en varias comunidades indígenas de Colombia. ¿Cómo se explica que esta práctica más propia de las culturas africanas haya sido adoptada por comunidades ancestrales latinoamericanas?
Históricamente, la clitoridectomia se daba en todos los continentes, incluyendo Occidente. Aunque actualmente se da mayoritariamente en países africanos y algunas partes de Asia, la MGF es una parte del mecanismo para controlar la sexualidad de la mujer en la sociedad, y por ello no sorprende que pueda darse en distintas y lejanas comunidades.
¿Qué supone la ablación? ¿Qué consecuencias tiene?
Es fundamentalmente un asunto de derechos humanos. Viola los derechos de las niñas y mujeres en lo referente a su integridad física y sexual. Las consecuencias inmediatas son: dolor agudo, shock, hemorragias, infecciones, retención de orina, úlceras en la zona genital, daños en los tejidos. A largo plazo, quistes y abscesos, formación de queloides, daños en la uretra, que deriva en incontinencia, sufrimiento durante la relación sexual, y complicaciones en el parto.
Más de 130 millones de mujeres en todo el mundo han sufrido la mutilación genital femenina y, sin embargo, la ablación sigue siendo un fenómeno que sigue pasando desapercibido en Occidente. ¿Cómo se explica?
Porque afecta a las mujeres, y a todo lo referente a la mujer no se le da importancia.
La Organización Mundial de la Salud, para la que has trabajado, y Unicef afirman que la práctica ha disminuido mientras que otros expertos aseguran que su aplicación es más común hoy en día de lo que lo era en periodos anteriores aunque muchas legislaciones la prohíban. ¿Cuál es la realidad y porqué?
Tenemos datos sobre la tendencia de la mutilación en varios países, que incluyen esta cuestión en los estudios demográficos nacionales. Éstos muestran que la MGF esta descendiendo muy lentamente.
Unicef también afirmó que ésta práctica se puede eliminar en una generación si hay un esfuerzo cultural, ¿también lo piensas así? ¿Qué haría falta para ese esfuerzo cultural?
Ninguna de las agencias especializadas de las Naciones Unidas, incluída Unicef, ha conseguido alcanzar sus objetivos de desarrollo, así pues sería muy sorprendente que consiguieran eliminar la MGF en una generación. Ha habido muchas conversaciones, reuniones y declaraciones, pero en realidad hay poca voluntad política y pocos recursos técnicos y económicos para terminar de verdad con este problema.
La inmigración y la globalización han hecho que la MGF se extienda por el mundo y actualmente se practique en más países. Esto ha encendido aún más el debate de si han de primar las tradiciones culturales o si, por el contrario, estas nunca deben exceder la violación de derechos humanos. ¿Es posible conseguir el justo equilibrio entre la voluntad de obedecer la tradición sin corromper estos derechos?
En muchas sociedades la cultura oculta múltiples formas de abuso y violencia contra la mujer. Si tomamos la cultura como un todo, sin entender esto, estamos reforzando la violencia contra las mujeres de esa cultura. La cuestión principal es que las tradiciones y la cultura nunca deberían violar los derechos de los individuos, y en este caso, los derechos de mujeres y niñas. Esto no es negociable.
Propones acabar con los mitos y las normas que atentan la salud y la libertad sexual de las mujeres, ¿por donde empezarías?
El punto de partida es que los gobiernos dejen claro que la MGF es ilegal y, por lo tanto, un delito. Para poder empezar a actuar debemos comprender también que un único enfoque del problema no funcionará. Cada comunidad debe entender los factores particulares que han llevado a tal práctica y la perpetúan. Solo así, podrán tratarlos y encontrar soluciones. La comunidad es el eje central para ello.
En la lucha contra la ablación, ¿crees que se vulneran otros derechos fundamentales?
Empezando por la Declaración Universal de derechos humanos y siguiendo con todas las resoluciones, declaraciones y convenciones, los gobiernos han reconocido que todos lo seres humanos, independientemente del género, nacen con derecho a la integridad física, a la dignidad humana, a una vida libre de violencia, a la salud y a la educación como ejemplos de otros muchos derechos fundamentales. Estos derechos son indivisibles. La MGF viola todos y cada uno de estos derechos. Cuando le ocurre a una niña, le priva de alcanzar todo su desarrollo.
Has colaborado en el documental ‘Africa Rising’, que ya ha sido seleccionado en varios y prestigiosos certámenes cinematográficos internacionales. Explícanos en qué consiste el documental.
Creemos que este es el primer documental que pone luz sobre los movimientos de base africanos para terminar con la MGF. La directora, Paula Heredia, ha conseguido contar de una forma brillante las historias de estas mujeres activistas, que se han enfrentado a las dificultades y alcanzado grandes logros en el difícil camino para terminar con la violencia contra niñas y mujeres. El objetivo del documental es que el mundo sienta que debería apoyar sus esfuerzos y hacer que sus voces se oigan.
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